In Familia, Venezuela

Adícora & Ostaga, la casa de Verano de los Abuelos

adicora

Al acercarse la Semana Santa, preparábamos viaje para Adícora.

Adícora es un pequeño pueblo de la costa Noreste de la Península de Paraguaná, en el estado Falcón, Venezuela. Sus aguas son cálidas, poco profundas y de mucho oleaje. El nombre “Adícora” proviene de una palabra indígena “Jajatal” o “Jadicuar” que es una hierba que se encuentra en los  terrenos salobres.

En una calleja de este bello pueblo, se encontraba ubicada “Ostaga”, la casa de playa de mis abuelos maternos, Antero y María.

peninsula paraguana

Saliendo de Maracay, este era un viaje de aproximadamente cinco o seis horas, pero todo dependía del carro que mi papá tuviese para ese momento y es que cada vehículo traía consigo una cajita de problemas que mi papá destapaba al iniciar el viaje. De todas maneras, nada opacaba mi felicidad, cuando llegaba el momento de viajar a Adícora.

Puedo describir palmo a palmo aquel itinerario y aquella carretera, a pesar de que dormía a ratos, fue una tradición de casi 23 años, así que es imposible no fijar todos los detalles de aquel viaje.

Ya en el carro, mis padres, mis hermanos y yo empezábamos el recorrido, luego de una hora y media de camino, hacíamos una parada para desayunar en “El Palito”, Puerto Cabello, un parador turístico muy conocido por sus ricas empanadas y pequeñas tienditas que surten a los viajeros y turistas. Siempre con mi papá al volante, los viajes se hacían muy temprano en la mañana, era parte de su logística para evitar el tráfico pesado y el excesivo calor de las primeras horas de la tarde. Velocidad de crucero, siempre al mínimo o por debajo de lo normal, por lo que la hora de llegada se incrementaba una y hasta dos horas más.

Nos turnábamos la música en el carro y cuando ya mis hermanos y yo dormíamos mi papá tomaba la batuta y ponía sus canciones, en su mayoría música llanera venezolana, aunque también matizaba con una que otra ranchera. Mi mamá, la copiloto, nunca dejó el confort de ese puesto, porque nunca aprendió a manejar, su trabajo era asistir a mi papá en lo el  que necesitase,  servir agua de una botella que congelaba previamente para el viaje, limpiar el vidrio si se empañaba, tranquilizarnos a nosotros que como niños armábamos de vez en cuando un zaperoco en el asiento de atrás y de vez en cuando se quedaba dormida.

Mi papá se quejaba todo el camino, alternando la queja entre el carro y la carretera, que si los cauchos, que si la gasolina, que si los huecos, que los semáforos, etc. También aprovechaba para hablarnos sobre la geografía y la historia de Venezuela, una de sus pasiones. En fin, ya estábamos acostumbrados a la dinámica, a veces cuando menos lo esperábamos estábamos varados a la orilla de la carretera, accidentados, eso sumaba más tiempo al viaje.

Adícora todo lo valía no importaba cuanto tiempo tardásemos en llegar, cuando mis ojos veían aquella casa a la que aún amo y recuerdo, el corazón parecía que se me iba a salir del cuerpo.

No solo la playa nos esperaba, ya en la casa de los abuelos, habían cinco o seis carros de familia que ya habían llegado y siempre, pero siempre, había alguien de guardia esperando para lanzar un grito de aviso: ¡LLegarooon, llegaron, llego la genteeee! Salían todos, abuelos, tíos, primos a recibirnos, ¡qué alegría tan grande!

adicora casa playa

Desde ese momento todo era mágico, perfecto, mis abuelos, mis tíos y mis padres formaban un gran equipo y entre todos hacían de esas vacaciones algo inolvidable.

Jamás podré olvidar sus rincones, su terraza, la arena donde tantas veces jugamos a ladrón y policías, bolas criollas, el escondite, sus matas de coco, su olor a mar, la comida de mi abuela, de mis tíos, la cocada, el alfeñique…

De Ostaga, nos queda solo su maravilloso recuerdo, agradecida con Dios y mi familia por haberlo podido vivir.

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  1. Siolly Rios
    5 years ago

    Que hermosos tus recuerdos. De la manera que los narras,, pudiera fácilmente ir en el carro con ustedes ❤.

    1. Hildamar Camejo
      5 years ago

      Siolucha, muchisimas gracias por leer y apoyar cada una de mis publicaciones… Seguramente en mas de una vas a ir en el carro o estaras en una carpa, no se, vamos a ver que traen las proximas!!!

  2. Yarai
    5 years ago

    Hermoso escrito. Gracias a Dios la conoci la disfrute y hasta me rasque en esa casa. Los recuerdos y la vivencias se quedan grabados en el corazon y esa casa de la playa es, sin duda alguna, uno de esas recuerdos hermosos que nos regala la vida.

    1. Hildamar Camejo
      5 years ago

      Gracias Yarucha por ser parte de esos recuerdos…

  3. isidastamatti@gmail.com
    5 years ago

    Amore que belleza. pero de verdad estoy de acuerdo con Siolly narras tan bella la historia que parece que una fuera en el carro jajshs. Dejame decirte que esas fotografias me remontaron a esa epoca tan linda , hermosas vivencias de esa linda casa ? de Adicora ,lo que la difrute con los Marcanos ,los Quijanos, y los Sanojas que hermosos recuerdos, es que siempre me ha gustado ir y ver el mar y cuando nos invitaba mi cunado Edduin yo me moria por ir. y habian oportunidades que no podia ir porque tenia que estudiar y me daba un pesar por lo bien que se pasaba con ustedes. .Muy lindo escrito yo diria que mi favorito eso no quiere decir que los demas no lo sean ,Todos HERMOSOS. un fuerte abrazo. y sigue escribiendo me encanta❤️??????