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Cimarrón… Una anécdota para contar y nunca olvidar

cimarron

De las tantas y tantas historias que tengo almacenadas en mi memoria, quiero compartirles especialmente esta que vivimos hace ya un tiempo en nuestra añorada “Mi Querencia”. Fue uno de esos días en los que uno cree que no va a pasar nada y pasa de todo, llegué a visitarlos y como es costumbre nos sentamos a tomarnos un cafecito. Las niñas, Blanca y Paola, dos personajes que ocupan mucho más que un buen pedazote de mi corazón, en algunas ocasiones me arrancan la más sonora de mis carcajadas y en otras el mas angustioso y aterrador grito, salieron a recibirme como siempre y así empieza esta singular historia. Estábamos en el medio de una cálida conversación cuando una de ellas pide permiso para darle un paseo a Cimarrón, un caballo hermoso y enorme, que por cierto no estaba muy acostumbrado a las riendas pero que en ocasiones podía ser flexible y permitirse un paseíto. No hubo problema alguno y el permiso fue otorgado, a la una se le sumo la otra así que las dos, salieron a dar su paseo con Cimarrón por los alrededores de la casa, en Mi Querencia. Llevábamos mucho rato ya en la conversa, cuando entró uno de los personajes y luego llegó el segundo. Después de unos minutos y de hacer una pausa en la conversación, se me ocurre preguntarles cómo estuvo el paseo y si por supuesto habían guardado a Cimarrón en el corral, se produjo un silencio de esos que congelan el alma y ante la negativa de las dos, salimos Yara y yo, corriendo a ver donde estaba Cimarrón…

Llegamos tarde, Cimarrón estaba enternecido con una Yegua de la finca vecina, que había decidido ignorar a su manada y atender el cortejo de aquel galán que estaba del otro lado de la cerca… Éramos dos conejos asustados frente a lo que sabíamos se iba a convertir en un gran problema si no hacíamos algo y pronto.

cimarrones

Nos quedamos viendo aquel espectáculo, jamás había visto algo como eso, quedo retratado en mi mente aquel momento en el que Cimarrón enamoraba a aquella yegua. Ella con sus patas daba un golpe fuerte y seco al suelo indicando a su manada que se mantuvieran aparte de ellos dos, Cimarron se paraba en sus patas traseras y se erguía cual escultura en una plaza formando una figura impresionante, luego de un rato de olerse mutuamente y uno que otro relincho como parte del flirteo de apareamiento, empezaron a correr ambos, uno al lado del otro, separados por la cerca, iban de un lado y hacia el otro lado, galopando tan rápido y tan fuerte que podíamos sentir el suelo estremecerse, paraban bruscamente en algún punto y luego volvían a correr, era como una danza, del otro lado de la cerca no solo corría ella, a una distancia prudente, el resto de la manada también corría, todos en línea recta, de norte a sur y de regreso a todo lo largo de la propiedad, era increíble estar ahí y poder disfrutar aquello en prima poltrona. De pronto pararon y él se sintió con fuerzas para saltar la cerca y nosotras temíamos que no lo lograra y se golpeara o lastimara, así que en un acto de valentía, buscamos la manguera y decidimos mojarlo para distraerlo y así llevarlo al corral, la situación era ridícula, Cimarrón medía 4 veces lo que Yara y yo medimos y la manguera, muy lejos del objetivo, sin presión alguna apenas nos mojaba los pies.

Corrimos entonces a poner en marcha el segundo plan ideado por Yara a la que yo seguía sin chistar porque creía que sabía lo que estaba haciendo, nos montamos en su camioneta y decidimos acercarnos a Cimarrón y tocarle corneta para persuadirlo de su plan de saltar aquella cerca llena de alambres de púas. Cimarrón al ver la camioneta se acercó a nosotras, la corneta no se escuchaba en aquella inmensidad y presas de pánico veíamos como Cimarrón se asomaba al parabrisas y con una sola pata tenía para acabar con nuestro plan. La situación era tragicómica, hasta ese momento todo eran gritos y carcajadas, pero tan solo en un instante, Cimarrón se volteó y nos ignoró por completo y retomando su plan, saltó la cerca frente a nuestros impávidos ojos y quedó atrapado en el alambre, lastimándose gran parte de su barriga, genitales y sus patas.

Fue un momento triste, espantoso, nuestros gritos eran desgarradores, no sabíamos que hacer, Yara con una fuerza sobrenatural logró ayudarlo a zafarse hasta que cayó de bruces en el suelo y de todas maneras quedó enganchado de una de sus patas, ya luego con paciencia Yara logró desenredarla.

borrego cimarron

Hacía un calor infernal, teníamos que hidratarlo hasta que llegara a revisarlo su veterinario, a partir de allí todo era dolor y angustia, yo daba viajes con una ollita para buscarle agua y mojarle la boca, no sé cuantos viajes di, lo que sé es que después de un rato, una vecina nos dijo: “que tal si cortan el alambre, a lo mejor no se puede parar porque se engancha de nuevo cuando trata de hacerlo”, Yara y yo nos vimos a los ojos incrédulas ante tanta torpeza, producto de los nervios, claro está, pero fue la solución, luego de recuperar un poco las fuerzas, Cimarrón se puso de pie y acompañado por Yara, su dueña, se fue caminando poco a poco hacia el corral, adolorido y golpeado, olvidándose por completo de su tórrido y muy corto romance con aquella Yegua… Su recuperación fue lenta pero gracias a Dios, total. Así terminó ese episodio, que empezó con un inofensivo paseo.

Algunos se preguntarán, a todas estas, ¿dónde quedaron Blanca y Pao? Bueno, se los dejo a su imaginación, no les fue muy bien que se diga y Luis Antonio,  aunque veía a Cimarrón, respirando, intentando ponerse de pie y más tarde completamente parado, seguía preguntando si ya había muerto Cimarrón…

Esta es una de las tantas vivencias en nuestra pasantía por “Mi Querencia”.

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4 Comments

  1. isidastamatti@gmail.com
    1 year ago

    Bueno quiero decirte que yo vivi contigo esa vivencia puesto que tu la compartiste y comentaste y me puse muy nerviosa ? de solo pensar el momento que vivieron. hasta recuerdo que mis ojos se llenaron de lagrimas por el pobre y enamorado Cimarron. tuve la dicha de conocerlo con valeska ,hasta una fotografia tengo de el con ella y los ninos. me gustan mucho los animales y senti mucho lo que pudo haber sufrido el ,nuevamente te felicito ,me encanta leerte y responderte de una. un ? ?❤️??Me encanto

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    1. Hildamar Camejo
      1 year ago

      Gracias Amore, tu siempre tan especial… Fue una experiencia muy dolorosa para Cimarron pero gracias a Dios su recuperacion fue total.

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  2. Yarai
    1 year ago

    Me rei a carcajadas leyendo este post. Recordar es vivir. Gracias por compartir con nosotros estas vivencias. Fueron momentos muy angustiosos, pero ahora miro atras y me parece vernos como un par de payasos de rodeo. Jajajajajaja

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    1. Hildamar Camejo
      1 year ago

      Gracias por lo de payasos, jajaja… MUchos recuerdos, muchas vivencias, que bueno fue haber podido estar ahi…

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