In Animales, Familia

Una pasantía llena de amor, llamada “Mi Querencia” en Osteen, FL.

mi querencia

En las cercanías del Río St. Johns, al suroeste del condado Volusia, FL. en USA, está ubicado un pequeño pueblo llamado Osteen. Partiendo de Sanford, con sentido norte, tomando la 415, una carretera rural salpicada de ganado, esteros y moriches, muy pronto llegarás a Osteen, no sin antes pasar por encima de un canal del río St. Johns que despide el tráfico y el movimiento de la ciudad, para internarte en una aventura campestre en la que pudiera encajar cualquier paisaje del llano venezolano. Ya en el pueblo de Osteen, al llegar a la carretera de tierra que nos llevaba a Mi Querencia tenías que disminuir la velocidad del carro, era muy común encontrarse con algún conejito salvaje, familias de venados, algún chivito travieso escapado de su corral, hasta personas montando a caballo a cualquier hora del día.

Había que tomarlo con calma, demasiado para ver y disfrutar, pájaros de cualquier color, mucha vegetación silvestre, tan silvestre que era muy posible que sin ningún permiso terminara una rama sentada en cualquier asiento del carro. Al cruzar, solo dos pequeñas cuadras, una a la derecha y luego otra a la izquierda, justo ahí se levantaba entre verdes y amarillos, en medio de tres lagunas, nuestra amada Mi Querencia.

Mi Querencia ha sido una pasantía de la que nunca se quiere salir. Muy temprano en la mañana se escuchaban los gallos a lo largo y ancho de esa llanura, el sol tocaba absolutamente todo, era difícil escapársele, pero así vale la pena amanecer. Al mediodía el sol se afianzaba aún más, en el verano los animalitos buscaban resguardarse, en el invierno era delicioso disfrutar de la brisa fría y del sol brillante. Sus tardes dibujaban extraordinarios crepúsculos y las noches, muy muy oscuras, incitaban al descanso.

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Imagen de José Israel Molina © 2015

A manera de homenaje quiero nombrarlos a todos, pero no a las personas sino a quienes dieron forma y color a Mi Querencia, empezaré por las cabras Ángel, Luna, Malacrianza, Nochebuena, Buenas Noches y Ash el macho. Cimarrón, el majestuoso caballo pinto de crines negro azabache, brioso y muy fuerte. Una veintena de conejos, las ovejas, nombradas por cariño como las hermanas “Ríos”, por ser tres y llegar junticas, Popo, Beverly y Siolly, a las que se le unió un muñecote lanudo al que llamábamos “El Ovejo”.

Llegó también Doña Polka, toda una señorona bien preñada a la que le faltaban solo unas pocas horas para parir, tuvo 8 cochinitos, la cosa más tierna que puedas imaginar. Paralelo a estos recibimientos, llegaban las gallinas, los gallos y los patos también. Por supuesto, hubo descendencias, en casi tres años las hembras tuvieron crías y fue una experiencia maravillosa, en la primavera Mi Querencia parecía un pesebre decembrino.

prestamela a mi

Más tarde llegaron Lluvia y Dominó, la perra y el gato respectivamente, un dúo muy simpático que no tenía muy claro su roll en todo este pequeño universo, pero que trabajaban incansablemente. Rita, la perica, también era parte de la comparsa de animales, pero ella llegó con la mudanza así que era la que encabezaba la lista. También habían peces en las lagunas, sobre todo en la más grande y el Gran Oscar en su pescera, que al igual que Rita, ya era parte de la familia. Espero no haber olvidado a ninguno, no me lo perdonaría.

Su enseñanza fue infinita, desde todo punto de vista, fue un placer haberte disfrutado.

Mi Querencia llegó para quedarse, nos ha dejado una huella impresa en el alma a todos los que tuvimos el privilegio de vivirla, la hemos mudado a un lugar muy seguro, en el que todos su personajes pueden entrar y salir y en el que perdurará para siempre…

la cima del cielo

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5 Comments

  1. Yarai
    1 year ago

    Me hiciste llorar como una mocosa. Hermoso. Gracias…

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    1. Hildamar Camejo
      1 year ago

      Gracias a ti por habernos permitido vivir la hermosa experiencia de disfrutar “Mi Querencia”.

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  2. Berlyn Torres
    1 year ago

    Hildamar!!! que gusto leer tus líneas,pude transportarme y sentir que estaba allí, disfrutando de ese pesebre navideño y no sabes cuánto me reí al recordar al particular trío de las hermanas Ríos… gracias por hacerme viajar a esa hermosa etapa del “Moral y Luces”.
    Saludos y un fuerte abrazo mi querida amiga de la escuela…

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    1. Hildamar Camejo
      1 year ago

      Querida amiga, que gustazo!Que bueno saber de ti, gracias por tus comentarios y por leer mis publicaciones, ya por ahi seguro vendran mas recuerdos, ja, ja, ja.. Un abrazo y un beso grandote a ti y a tu familia.

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  3. Una mañana de Navidad… en un pueblito de Venezuela.
    1 year ago

    […] imagen era realmente hermosa, en aquel corral habían nacido dos chivitos, mi abuelo estaba sentado en un banquito de madera, ordeñando a la madre para hacernos queso y […]

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