In Cuentos, Familia

El nido y el majestuoso vuelo de los pájaros

nido

Pasaron muchas primaveras, muchos  años, pero muchos muchos años antes que la pajarita pudiera ver hacia atrás y con su canto nos contara esta pequeña historia sobre su nido.

Era aún muy pequeña, no solo por su tamaño, era apenas una jovencita, una pajarita que en su primera primavera había encontrado ese ejemplar con el que tantas veces había soñado.

Fue amor a primera vista, pero solo ella lo había visto, él andaba muy distraído brincando aquí y brincando allá, para darse cuenta de su existencia.

Un día de tanto brincar su patita se aporreó y ella se acercó para ayudarlo y ¡zas! Ocurrió algo especial…

Todo empezó con este incidente y desde entonces sus vidas se entrelazaron y nació un inmenso amor entre ellos. Como todas las historia románticas, este par de pajaritos tuvo que sortear muchos obstáculos, pero nada los distrajo del objetivo de formar una familia y construir juntos aquel nido tan anhelado.

No todos los vientos soplaban a su favor, había mucho por hacer, eran muy jóvenes e inexpertos y la vida afuera estaba llena de peligros y adversidades. Vivían en el mismo bosque más no en el mismo árbol, lo primero era conocerse y conocer a sus familias, luego había que trabajar muy duro para fabricar el nido e independizarse y demostrar que eran lo suficientemente responsables para salir adelante.

Aquel par de pajaritos, volo de aquí para allá y de allá para acá sin parar y después de algunos años pudieron por fin construir su nido y tener su familia.

Con un poco de dificultad pasaron los primeros años, un poco confundidos y extrañados de lo complicado que era complacer a los otros, fue un proceso muy complejo y doloroso en muchos sentidos, pero nada que un largo y excitante vuelo no pudiera sanar.

Así fué como un día, decidieron abrir sus alas y echar a volar, abandonar ese primer nido en el que habían sido tan felices, en el que habían nacido sus dos pequeñuelos, pero en el que también habían aprendido lo duro y cruel que podían ser a veces los de su misma especie. Así emprendieron el vuelo con sus polluelos, quienes antes de cambiar sus primeras plumitas, les tocó seguir a sus padres en aquella larga travesía.

Fueron muchas horas, días, noches, meses, años, en los que ocurrieron muchos cambios para todos, no había sido fácil además decirle adiós a los que amaban y a aquellos que siempre los habían apoyado y querido incondicionalmente. Ya no eran las mismas plumas, las nuevas eran más fuertes, y los pequeños habían mudado sus plumas de bebés para convertirse en jóvenes.

Otra vez pasó el tiempo y aquella pareja ya no era tan joven, luego de mucho volar y caer, caer y volar, nuevamente lograron hacer su nido en tierras lejanas, luego había que educar a los jovencitos y prepararlos para que algún día, repitiendo la historia, volaran para buscar un árbol seguro en el que pudieran construir sus nidos y formar familia.

Fueron años muy intensos, volando para acá y para allá, con lluvias, tempestades, frío, calor, fuertes vientos,  añorando y extrañando a sus afectos, nada como sobrevolar aquel cielo, el bosque que los vió nacer, aquellos árboles, todo era tan conocido, tan querido.

Poco a poco fueron adaptándose y aprendiendo a vivir y disfrutar lo que ese nuevo mundo les ofrecía, lo importante era estar juntos, estar unidos. La vida fue generosa con ellos y fue acercándolos cada vez más a sus afectos, no a todos, pero sí a muchos de ellos que visitaban el nido de vez en cuando y traían en sus plumas ese olor y ese algo que les recordaba aquello que les era tan familiar. También hubo algunos que volaron y se posaron muy cerca y también hicieron sus vidas en árboles del mismo bosque, eso hizo que pudieran sentirse más en casa.

Llego el día en que tocó despedir a los polluelos, desearles buen viaje y el mejor de los vuelos, con el corazón dividido, por un lado roto y por el otro saltando de felicidad por verlos volar tras sus propios sueños. Aquel nido había quedado vacío y por primera vez, aquellos pájaros se veían uno al otro sin saber que hacer, ni que sentir.

Ya en el nido no había el revoloteo habitual, ni el caos de algunos días o la alegría de otros, no habían ruídos, ni noches de insomnio esperando que regresaran de sus primeras prácticas de vuelo, tampoco había nada que organizar y casi nada que salir a buscar fuera del nido.

A pesar de ser un momento muy duro para cada nido, al final de cada día, lo más importante y por lo que debemos dar gracias a nuestro padre creador, es que donde quiera que estén, sean muy felices y puedan realizar sus sueños, que puedan volar alto, muy alto y que Dios nos permita ver ese magestuoso vuelo. Seguramente, en menos de lo que aletee un pájaro ya volverán a llenarse los nidos con el dulce revoloteo de los pequeñuelos.

Dedicado a esa etapa en la que vemos emprender el vuelo de nuestros hijos y nos quedamos con tantas y tantas cosas pendientes por vivir con ellos…

 

Así es la vida, ellos deben volar a buscar un buen árbol y construir su propio nido…

el nido

A mis hijos y sobrinos con todo mi amor.

Share Tweet Pin It +1
Previous PostEl Reencuentro virtual de amigos Promoción Andrés Bello 1989
Next PostOrinoco, mi negro, mi amado Toro Orinoco

11 Comments

  1. Yarai Alvarez
    10 months ago

    Me conmovio hasta las lagrimas. Hermoso!!!!!

    Reply
    1. Hildamar Camejo
      9 months ago

      Gracias por volar junto a nosotros! Te amo!!!

      Reply
  2. Siolly Rios
    10 months ago

    Precioso, a mi también me conmovió. Es mi deseo que sus cielos sean tan despejados, azules y hermosos como ellos ❤❤❤

    Reply
    1. Hildamar Camejo
      9 months ago

      Mi querida Siolucha, gracias por estar tan cerca de mi nido, yo también deseo lo mejor a mis pichoncitos Tammer y Ramzi Lucas, espero hayas reconocido ese nido que alguna vez me regalaste en el que les augurabas un hermoso vuelo a mis hijos. Te adoro!!

      Reply
  3. isidastamatti@gmail.com
    9 months ago

    Amore ,Desde que lo comense a leer vi tu familia ,tu esposo hijos y de verdad senti muchisimo tu narracion porque sabemos lo es dejar el nido y comenzar hacer otro lejos d los seres que amamos ,Hermoso. Que imaginacion tan linda. Me encanto .??❤️??

    Reply
    1. Hildamar Camejo
      9 months ago

      Amore mio, gracias por tus bonitas palabras de siempre, todos los que hemos vivido este vuelo sabemos que es duro, pero es parte de lo que nos toca vivir, también esta lleno de muchas cosas hermosas… Te quiero!!!

      Reply
  4. Siolly Rios
    9 months ago

    Lo reconocí instantáneamente ❤

    Reply
  5. Gabriela Ferazzoli
    9 months ago

    Amiguita que bello!!! y que real todo cuanto dices… agradecida y feliz de haber disfrutado de ese nido inicial en primera persona y aunque estamos en otro continente y con muchos aleteos sin vernos, saben que aquí tienen nido para cuando necesiten y quieran… Hay amores que nunca se olvidan… besos

    Reply
    1. Hildamar Camejo
      8 months ago

      Es asi mi querida amiguita, hay a mores que nunca se olvidan y fuiste y seras parte de nuestras vidas! Te quiero y recuerdo mucho!

      Reply
  6. migdalia camejo
    9 months ago

    Sin duda es la Historia de tu vida , te felicito hija y que Dios te siga bendiciendo una bella vida con sus altas y bajas pero siempre asia adelante tqm

    Reply
    1. Hildamar Camejo
      8 months ago

      Gracias Tia! Bendición! Te quiero mucho!!!

      Reply

Leave a Reply